El
etíope Deriba Merga encontró consuelo tras su decepción en los Juegos Olímpicos
al llevarse el lunes la victoria en el maratón de Boston, en el que la keniana
Salina Kosgei ganó en la rama femenina.
Merga se derritió en el calor de Beijing el año pasado, cuando tuvo que
conformarse con el cuarto lugar tras ser rebasado por sus rivales en la recta
final del trayecto olímpico.
Pero en Boston se despegó del pelotón justo antes del famoso Heartbreak Hill y
cruzó la meta con un tiempo de 2 horas, 8 minutos y 42 segundos. Fue un triunfo
abrumador, con casi un minuto de diferencia sobre el keniano Daniel Rono y
eidense Ryan Hall.
El desenlace de la prueba femenina fue de
infarto. Kosgei superó en un sprint a la etíope Dire Tune, triunfadora en la
edición del año pasado. Ambas intercambiaron la punta varias en el tramo final
sobre la calle Boylston hasta que Kosgei entró primera, apenas con un zancada de
diferencia sobre Tune y un tiempo de 2:32:16.
La estadounidense Kara Goucher marcó el paso sobre las dos africanas cuando
llegaron a la Plaza Kenmore, en el centro de Boston y 1,5 kilómetros para la
meta, pero sus rivales remataron mejor en la recta final. Goucher quedó tercera,
a nueve segundos de las punteras.
Kosgei comentó que las condiciones del tiempo afectaron el desarrollo de la
carrera.
"Me la tuve que jugar", dijo Kosgei a la televisión. "El viento fue muy fuerte
... y esto hizo todo más difícil".
La carrera de 2009 fue la más lenta desde 1985, un ritmo que provocó que el
pelotón de líderes de los hombres le diese alcance a las mujeres que estaban en
la cola y cuando Kosgei recibía sus laureles en el podio.
Los ganadores de la edición 113 de una de las principales maratones del mundo
recibieron un premio de 150.000 dólares.
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